viernes, 13 de mayo de 2011

¡DIOS MIO, MENOS MAL QUE NO HE DESAYUNADO!


ELISA:

¿Isabel tú meditas?

ISABEL

¿Meditar?
  
Desde los catorce años estoy intentando meditar. No lo he conseguido. No he conseguido meditar como debe hacerse. Es decir: sentada, con la espalda recta, las piernas cruzadas  y los brazos sobre ellas. Conseguir dejar la mente en silencio… imposible. Lo único que he conseguido es ponerme tremendamente nerviosa, histérica. Sentada y preparada, concienciadísima  y… mi mente aumentaba su velocidad de pensamiento y mi cuerpo se quejaba, así no estoy cómoda, así tampoco…. ¿cómo era posible que alguien como yo no lo consiguiera?  Me he esforzado mucho.


He leído. He probado una y otra vez,  nada, es imposible. Alguno de mis amigos, esos que si lo hacían y lo hacían bien me animaba... –Isabel es cuestión de práctica y disciplina-. ¡Ya!. Con los años  descubrí que a mi lo que me iba era meditar en movimiento… si, haciendo cosas. Cocinando por ejemplo.  Cocinando conseguía aquietar mi mente, dejar de lado los pensamiento y vivir el presente plenamente… Alguno de mis amigos, los que si meditaban,  decían….-bueno… eso… no es exactamente meditar…te relaja y ya está- Y otra vez la frustración. ¡Puede meditarse en movimiento, yo lo se!… pero no estaban muy de acuerdo conmigo. –Debes centrarte en la respiración- ¡Vale! Respiraba, respiraba con consciencia, respiraba contando… ¡Dios! y  acababa asfixiándome, de verdad, cuanto más conciencia ponía en la respiración mas me ahogaba.  Así que frustrada dejé de intentarlo, de intentarlo de la manera tradicional. Porque siempre he meditado en movimiento.

En los últimos tiempos entre tus cosas, Elisa, y las mías, que tampoco han estado muy bien, he necesitado meditar. Ahora no por pensar que es bueno, o que se debe… no, si no  porque lo necesito, porque mi mente me ha cansado. Porque cuanto mas pienso mas me alejo de la verdad de las cosas. Porque gasto energía en pensamientos que no me conducen a nada, que no me aportan, que me distraen, que me esconden y me ocultan quien soy en realidad. He sentido la necesidad de meditar de verdad. Estoy leyendo a Osho, ¡maravilloso!, y he descubierto sus Meditaciones en Movimiento. ¡Meditaciones en Movimiento! por fin, más vale tarde que nunca. ¡Hay otras opciones! Entre en su pagina Web y las revisé todas. Son  fantásticas. Hay diferente opciones para que se ajusten a cada uno de nosotros. Te lo recomiendo. Y encontré la mía. ¡Maravillosa!  Whirling Meditación. Sí señor, esta era la mía. ¡Estaba segura! ¿Conoces la danza de los Derviches? Esta meditación esta basada en ella. Giran y giran durante horas entrando en trance. La música, el movimiento, la belleza de esa quietud que no para…. Mire el video demostración. No parecía difícil.

Eran las 9 de la mañana. Mi hija se acaba de ir al colegio. Lo vi varias veces y pensé vamos allá. Hice exactamente lo que me indicaba el video. Comienzas con las manos cruzadas sobre el pecho, saludas, comienzas a girar colocando la palma de la mano derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo, con los ojos abiertos y la cabeza ligeramente inclinada hacia la derecha. Comienzas girando lentamente y vas aumentando la velocidad. Es fascinante como todo gira a tu alrededor a una velocidad vertiginosa. Mi salón daba vueltas pero yo no me movía. Sentía la quietud de mi centro. Mi centro estaba inmóvil, pero todo a mí alrededor giraba. Iba muy rápido. Era el exterior el que se movía no yo. Tenia que acomodar mis pies y mis caderas para que no me molestaran al girar. Perdí la conciencia del exterior, solo inmovilidad, quietud y NADA. Debía llevar quince minutos girando ¡¿sabes lo que son 15 minutos girando?! Inténtalo… debía llevar ese tiempo y el miedo apareció. Empecé a pensar de repente, sin aviso… tuve dudas, y empecé a perder el equilibrio…. Ya no conseguía sentir firme mi centro. –Bien ya esta bien por hoy. Según el video ahora debo ir recogiendo los brazos y parar, cuando este quieta bajaré  hasta el suelo, tengo que pegar el ombligo al suelo con los brazos extendidos y la cara apoyada  y permanecer un tiempo….no es difícil, lo difícil ya lo he hecho-  Y fui parando, lo tenía todo muy claro… ¡Dios! No conseguí cruzar mis brazos, no baje hasta el suelo,  ¡sino que caí como un saco de patatas!, pero no al suelo, sino contra las paredes, los muebles… era incapaz de encontrar el suelo ¿Dónde estaba?.. No dejaba de golpearme con todo lo que tenía a mí alrededor  mientras me reía y pensaba… “Dios menos mal que no he desayunado”. Cuando conseguí encontrar el suelo y mantener la horizontalidad. Mi estomago recorría mi cuerpo como si no supiera donde ubicarse perdido entre mis costillas, mis piernas, mi boca…  y volví a pensar “Dios menos mal que no he desayunado” permanecí en el suelo bastante rato, no por elección, era incapaz de moverme, imposible…. cuando conseguí sentarme estaba hecha polvo, mareada, palida, aturdida…. pero feliz porque había girado. Lo había conseguido, y te aseguro que durante esos quince minutos logre acariciar lo  que sienten los Derviches. Quiero danzar así….

 Os dejo este video, y si lo intentáis,  por favor ¡hacedlo con el estomago vacío!



1 comentario:

  1. me encanta ,me encanta,me encanta...ME ENCANTA...¡¡¡¡es maravilloso!!!

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